Una investigación realizada con pacientes del Hospital Beata María Ana demuestra que realizar una tarea motora al mismo tiempo que una tarea cognitiva de memoria operativa mejora la estabilidad en bipedestación y marcha además de la velocidad de procesamiento.
La fisioterapeuta Ana Isabel Useros ha estudiado la interacción de los procesos cognitivos en el control postural en un grupo de pacientes con traumatismo craneoencefálico (TCE) del Hospital Beata María Ana, de Madrid. Los resultados de esta investigación, que aúna fisioterapia y neuropsicología, ponen de manifiesto cómo el trabajo coordinado entre diferentes disciplinas produce una mejoría en el rendimiento y aprovechamiento de las sesiones de rehabilitación.
Esta investigación, realizada durante el periodo comprendido entre septiembre del 2009 y julio del 2010 en la Unidad de Daño cerebral del Hospital, ha servido de base para la tesis doctoral que Useros ha defendido este mes de julio en la Universidad Rey Juan Carlos. Bajo la dirección de Juan Carlos Miangolarra y José Antonio Periáñez, la experta ha desarrollado un trabajo multidisciplinar que rompe el tabú de las disciplinas cerradas y aisladas del resto.
Interacciones cognitivomotoras y vida diaria
En todo acto motor (caminar, levantarse, coger un objeto…), existe una base de equilibrio o estabilidad. Una adecuada estabilidad postural no solo permite que podamos mantener una posición sino que podamos responder a posibles perturbaciones para evitar caídas, por lo que es un requisito indispensable en la mayoría de las actividades de la vida diaria.

Formaron el tribunal los doctores Jesús Vaquero (UAM), Ana I. de la Llave (URJC), César Fernández de las Peñas (URJC),Marcos Ríos (UNED) y Beatriz Calvo (UCM)
Hoy se sabe que el simple hecho de mantener una postura requiere mínimos procesos cognitivos que optimizan la función motora y ayudan a responder adecuadamente a las demandas del entorno, es por ello que su afectación puede tener un efecto negativo en la marcha, o en general en el control postural u otros componentes motores más específicos como la velocidad, coordinación, precisión, etc. Por otro lado, en la vida diaria se realizan multitud de tareas duales que conllevan mantener el equilibrio y realizar otra tarea al mismo tiempo, por ejemplo, caminar y hablar, conducir y escuchar música a la vez.
Resultados del estudio
La tesis –que obtuvo la calificación máxima «Cum laude» con unanimidad del tribunal– analiza la interacción generada por la demanda cognitiva de distintos procesos cognitivos en la bipedestación y la marcha, y profundiza en los factores que modulan el procesamiento dual en presencia de alteraciones motoras y cognitivas así como su correspondencia con los modelos teóricos de procesamiento. Según Ana Isabel Useros, el paradigma de tarea dual es un área de investigación de reciente aparición que está permitiendo avanzar en la naturaleza de las interacciones cognitivomotoras.
Los resultados son relevantes en la recuperación de los pacientes tanto a nivel motor como a nivel cognitivo. Las conclusiones del trabajo sugieren que el proceso de rehabilitación debería enfocarse desde una visión más integral del sistema motor, basado en recuperar la flexibilidad y adaptabilidad del mismo, incluyendo tareas duales en la práctica clínica de los fisioterapeutas y otros profesionales afines.
Entre las implicaciones clínicas de estos resultados podrían destacarse aquellas que afectan directamente a la intervención clínica en fisioterapia. Tradicionalmente, la intervención fisioterápica en daño cerebral se dirige a tratar los componentes motores (tono muscular, alineación, distribución simétrica del peso) y sensoriales (equilibrio, propiocepción) sin incluir de una manera específica la participación de los procesos cognitivos. La autora reseña que la rehabilitación actual se encuentra, en la mayoría de las ocasiones, limitada al contexto de la clínica o al centro de rehabilitación y que es necesario entrenar a los pacientes habilidades más complejas y representativas de la vida real.
Ana Isabel Useros es fisioterapeuta de la Unidad de Daño Cerebral del Hospital Beata María Ana y profesora de fisioterapia en la Universidad Rey Juan Carlos. Los resultados de su investigación apuntan a la práctica dual como una opción terapéutica encaminada a llenar ese vacío actual de la rehabilitación desde que el paciente alcanza una autonomía aceptable hasta que logra un funcionamiento óptimo del sistema motor. De cara a la práctica clínica, sería necesario protocolizar la implementación de las tareas duales como una herramienta útil en la valoración y tratamiento de diferentes patologías.
Epidemiología del TCE y sus consecuencias
El TCE es la primera causa de discapacidad en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Según los últimos estudios epidemiológicos realizados en España, la incidencia anual de ingresos hospitalarios por TCE (sin incluir las defunciones) es de 47,78 casos por 100.000 habitantes entre los años 2000 y 2008. En estos años, los accidentes de tráfico han sido responsables de un 29,7% de los ingresos.
Las lesiones cerebrales originadas por un TCE son variables y heterogéneas. Los pacientes con TCE presentan importantes déficits cognitivos y motores. La lesión axonal difusa es una patología típica del TCE que altera la actividad cerebral, especialmente de la sustancia blanca, lo que produce alteraciones neuropsicológicas como trastornos de la atención y memoria. Es probable que tanto las alteraciones motoras como cognitivas presentes en el TCE aumenten el riesgo de caída, especialmente en contextos de tarea dual o multitarea ya que incrementan la demanda atencional en ausencia de un control motor más automatizado.
Los trastornos del equilibrio y la coordinación están presentes en la mayoría de los pacientes. Desde la fisioterapia, uno de los objetivos primordiales es mejorar el equilibrio y la coordinación para conseguir una bipedestación y marcha independientes.
Debido al TCE, habilidades motoras que antes eran automáticas y requerían mínimos procesos cognitivos ahora requieren mayores recursos atencionales, ya que los pacientes tienen que controlar de manera consciente aspectos sensoriales, sensitivos y motores, como la alineación corporal, la actividad muscular o el equilibrio.






