Evaluación neuropsicológica de la conducta, la cognición social y la calidad de vida

Evaluación neuropsicológica de la conducta, la cognición social y la calidad de vida
dic

15

2017

Evaluación neuropsicológica de la conducta, la cognición social y la calidad de vida


LA EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA DE LA CONDUCTA VALORA LAS CONSECUENCIAS DE LOS TRASTORNOS CONDUCTUALES EN PERSONAS AFECTADAS POR UN DCA. ESTA EVALUACIÓN DEBE TENER EN CUENTA EL ENTORNO DE CADA PACIENTE, Y SU REPERCUSIÓN A CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO. LA INTERVENCIÓN QUE SE LLEVE A CABO REPERCUTIRÁ EN LA CALIDAD DE VIDA DEL PACIENTE Y DE SU FAMILIA.

Margarita Pascual Darlington, neuropsicóloga de la Unidad de Daño Cerebral del Hospital Beata María Ana, es la docente encargada de explicar la parte dedicada a la ‘Evaluación neuropsicológica de la conducta, la cognición social y la calidad de vida’ en pacientes con DCA en el Máster en Neurociencia cognitiva y Neuropsicología de la Universidad Rey Juan Carlos.

Tras un DCA pueden presentarse alteraciones de la conducta, entre ellas, las más frecuentes son: irritabilidad, desinhibición, infantilismo, cambios frecuentes de humor, agresividad y  rigidez obsesiva, entre otras. La presencia de estas alteraciones incide en un menor beneficio de la rehabilitación y dificultan la reinserción de la persona en su entorno (laboral, familiar y social). Además sobrecargan al cuidador principal, originando alteraciones emocionales y dificultades adaptativas, más allá de la pérdida de roles o problemas de pareja que puedan aparecer.

Multidisciplinaridad

Instrumentos de evaluación

Los instrumentos de evaluación neuropsicológica son muy diversos: Desde los más ecológicos, como pueda ser la observación del paciente, y la interacción con él, a la entrevista inicial con la familia, a los test estandarizados. En cada caso habrá unos instrumentos más adecuados.

Tal y como explicó Margarita Pascual a los estudiantes en este curso presencial, la conducta-problema, debe ser definida de forma lo más objetiva posible (en términos de frecuencia, duración e intensidad). Un ejemplo de las conductas problema que se dan con mayor frecuencia después de un DCA son: la ausencia de respuesta a las demandas (oposicionismo), la destrucción de objetos, las agresiones verbales o físicas, las autoagresiones, la transgresión de ciertos límites, la huída o deambulación. Pero también hay que atender a las conductas por defecto ligadas por ejemplo a la apatía o la falta de iniciativa.

Como conclusiones a la clase que impartió el martes a los estudiantes de este posgrado, nuestra neuropsicóloga subrayó que en la evaluación de la conducta tras un daño cerebral es muy importante:

- Diferenciar entre alteraciones primarias, como el trastorno orgánico de personalidad y secundarias, síntomas reactivos (cognitivos, emocionales, conductuales).
-  Prestar atención a los procesos reactivos.
-  Tener presente la influencia de las alteraciones cognitivas.
-  Disponer de diversidad en las fuentes y situaciones de evaluación.
-    Considerar factores previos: personalidad, estructura familiar, estilo de afrontamiento de la adversidad, etc.
-   No perder de vista que las alteraciones de conducta dificultan la interacción social.
-     Considerar al grupo familiar como parte fundamental de la intervención.
-     Advertir de que la repercusión en la calidad de vida es inmediata y que si no se tratan estas alteraciones empeoran en el futuro.

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