Teresa Devís, fisioterapeuta de adultos en la Unidad de Daño Cerebral del Hospital del Carmen, de Valencia, habla de la eficacia del tratamiento fisioterápico tras la resección de un subependimoma en el XIV Congreso Nacional de Fisioterapia
La fisioterapia neurológica ocupó su lugar en el XIV Congreso Nacional de Fisioterapia que se celebró los días 26 y 27 de abril en el Palacio de Congresos de Madrid. En esta edición, además de las tradicionales mesas redondas, se celebraron seminarios de práctica profesional, simposios y comunicaciones en formato oral o cartel.
La fisioterapeuta Teresa Devís, que desempeña su trabajo dentro de la Red Menni de Daño Cerebral en el Hospital del Carmen, de Valencia, expuso un póster con un caso clínico para evaluar la eficacia del tratamiento fisioterápico individualizado, siempre dentro de un marco multidisciplinar, en las secuelas establecidas tras la resección tumoral en fase subaguda de un subependimoma.
Los subependimomas son neoplasias benignas de crecimiento lento que se desarrollan en estrecha relación con el sistema ventricular. Son frecuentemente asintomáticos y predominan en varones de mediana edad. Suelen diagnosticarse cuando presentan clínica por expansión intracraneal. El tratamiento de elección suele ser la resección.
Se presenta el caso de un paciente de 61 años que fue intervenido de un subependimoma intraventricular en asta frontral del ventrículo lateral izquierdo en noviembre de 2009. Al inicio de tratamiento se observa una severa afectación de casi todas las funciones cognitivas, lo que limitaba un trabajo selectivo. Por ello, desde el área de fisioterapia se inició un trabajo en búsqueda de reacciones automática. Se escogió la sedestación erguida como punto de partida, con el fin de: crear un tono postural de base, aumentar la extensión axial mediante la verticalidad y favorecer la aparición de reacciones de apoyo en miembros inferiores.
A pesar de demorarse 11 meses el inicio del tratamiento, se observaron cambios significativos en el control postural, transferencias y equlibrio, tanto en sedestación como en bipedestación. La mejora en funciones cognitivas, como la atención y la comprensión, facilitó una mayor colaboración del paciente en su proceso rehabilitador, logrando mayor autonomía en sus actividades de la vida diaria y funcionalidad en su contexto habitual.
Antes del tratamiento, entre otros aspectos, el paciente mostraba síndrome de inmovilidad, hemiplejia derecha con severa hipotonía y requería la ayuda de dos personas para todas las transferencias. En la actualidad requiere mínima asistencia durante las transferencias, mantiene sedestación estable con adecuada alineación, consigue bipedestar e inicia la deambulación asistida.





