El doctor Juan I. Marín, médico rehabilitador de la Unidad de Neurorrehabilitación y Daño Cerebral de Ospitalarioak Fundazioa Euskadi, participó en una mesa de debate sobre inteligencia artificial y neurorrehabilitación durante el 64º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) celebrado recientemente en Barcelona. Nuestro ponente defendió el potencial de la IA para ampliar la capacidad de seguimiento, favorecer una rehabilitación más personalizada y mejorar la respuesta a las necesidades de las personas con daño cerebral, siempre bajo supervisión clínica y bajo criterios de gobernanza.
La inteligencia artificial y su aplicación en rehabilitación ocuparon un interesante espacio de debate durante el 64º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación (SERMEF), una cita científica celebrada en Barcelona del 3 al 5 de junio que, una edición más, subrayó la necesidad de entender la rehabilitación como un proceso integral orientado a recuperar las funciones, la autonomía y la participación de las personas atendidas, más allá de técnicas o intervenciones concretas.
En este contexto, Juan Ignacio Marín, médico rehabilitador de Ospitalarioak Fundazioa Euskadi, participó en una mesa dedicada a inteligencia artificial y neurorrehabilitación junto a la Dra. Sara Laxe, jefa del Servicio de Rehabilitación del Hospital Clínic de Barcelona, y moderada por las doctoras Carolina Colomer y Lourdes López de Munaín.
La sesión reunió dos perspectivas complementarias sobre la incorporación de estas tecnologías a la práctica clínica, en un formato orientado al análisis crítico y al intercambio de argumentos sustentados en evidencia científica.
La inteligencia artificial como apoyo a la práctica clínica
Durante su intervención —resumida en el en el artículo técnico “La IA como copiloto clínico en neurorrehabilitación”, firmado por el propio doctor Marín—, nuestro ponente defendió el potencial de la inteligencia artificial como herramienta de apoyo en neurorrehabilitación, insistiendo en que su papel debe entenderse como complemento del juicio clínico y no como sustituto de los profesionales.
Uno de los mensajes centrales de su exposición, fue que el proceso de recuperación de una persona con daño cerebral o una condición neurológica ocurre mucho más allá del tiempo de consulta o de intervención terapéutica. Según explicó, gran parte de la actividad y evolución funcional diaria permanece fuera del alcance del sistema asistencial, a pesar de aportar información relevante para orientar el tratamiento y favorecer procesos de recuperación.
La participación de Marín puso sobre la mesa uno de los debates emergentes en el ámbito del daño cerebral y la neurorrehabilitación: cómo aprovechar el potencial de la inteligencia artificial para ampliar capacidades clínicas sin perder el componente humano que caracteriza los procesos de recuperación.
La pregunta, apuntó durante el encuentro, ya no es únicamente si estas herramientas pueden incorporarse a la práctica clínica, sino en qué condiciones generan valor real para cada paciente y cada momento del proceso rehabilitador.
Uno de los planteamientos que marcó su intervención fue que la especial vulnerabilidad del paciente neurológico no debe convertirse en un argumento para frenar la innovación, sino en una exigencia para desarrollar modelos de implantación rigurosos, seguros y centrados en las personas.







