Las neuropsicólogas Patricia Sariñana y Carla Arnau, de la Unidad de Daño Cerebral de Fundación Hospitalarias Valencia, explican el impacto de la epilepsia en personas adultas con daño cerebral adquirido (DCA) y la importancia del acompañamiento especializado en su tratamiento.
La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que puede afectar significativamente a la vida diaria de las personas, especialmente cuando aparece asociada a otras condiciones neurológicas. En nuestra Unidad de Fundación Hospitalarias Valencia, el equipo trabaja desde un enfoque integral y centrado en la persona, promoviendo su autonomía, bienestar emocional e inclusión social.
Se caracteriza por la aparición repetida de crisis epilépticas provocadas por una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Estas crisis pueden manifestarse de diferentes formas, desde convulsiones visibles hasta episodios más sutiles de desconexión, alteraciones en la percepción o cambios en el comportamiento y la conciencia.

En el ámbito de la neurorrehabilitación en personas adultas, es frecuente que la epilepsia aparezca asociada a otras patologías neurológicas, como traumatismos craneoencefálicos, ictus o tumores cerebrales. En estos casos, forma parte de un proceso más amplio que requiere una intervención especializada y adaptada a las necesidades de cada paciente.
Las neuropsicólogas Patricia Sariñana y Carla Arnau, profesionales de la Unidad de Daño Cerebral de Fundación Hospitalarias Valencia, señalan que “lo más habitual es que la epilepsia aparezca de forma concomitante a otras patologías neurológicas. Por ello, el abordaje no se centra únicamente en el control de las crisis, sino también en las posibles secuelas cognitivas, emocionales y funcionales que pueden coexistir”.
Cada persona requiere una valoración individualizada, teniendo en cuenta su situación clínica, su contexto personal y sus necesidades específicas.
Impacto en la vida cotidiana y la autonomía
El impacto de la epilepsia va más allá de las propias crisis. Muchas personas pueden presentar dificultades en funciones cognitivas como la memoria, la atención o la velocidad de procesamiento, lo que puede influir en su desempeño diario, su vida laboral o su participación social.
Además, el tratamiento farmacológico, fundamental para el control de las crisis, puede conllevar efectos secundarios como fatiga cognitiva o sensación de enlentecimiento mental.
Otro aspecto relevante es el impacto en la autonomía personal. El miedo a la aparición de una crisis inesperada puede generar situaciones de sobreprotección que, aunque comprensibles, pueden limitar la independencia de la persona.
Por ello, el trabajo terapéutico se orienta a promover apoyos ajustados que permitan mantener la mayor autonomía posible, garantizando al mismo tiempo su seguridad y bienestar.
El acompañamiento emocional, clave en el proceso
Recibir un diagnóstico de epilepsia en la edad adulta puede tener un importante impacto emocional, especialmente cuando se suma a otras condiciones neurológicas previas.
Tal como explican Patricia Sariñana y Carla Arnau, “con información adecuada, tratamiento y acompañamiento, muchas personas recuperan progresivamente la confianza y aprenden a convivir con la situación de forma más segura”.
El acompañamiento emocional permite ayudar a la persona a comprender su situación, reducir el miedo y reforzar su percepción de control, favoreciendo su adaptación y su bienestar emocional.
Sensibilización y conocimiento para reducir el estigma
A pesar de los avances, todavía existe desconocimiento sobre la epilepsia. Persisten creencias erróneas que pueden limitar las oportunidades de las personas que conviven con esta condición.
La sensibilización social es fundamental para favorecer la inclusión y contribuir a reducir el estigma. También es importante conocer cómo actuar ante una crisis epiléptica: mantener la calma, proteger a la persona de posibles golpes y no introducir objetos en la boca.
La información y la formación del entorno contribuyen a mejorar la seguridad, la comprensión y la calidad de vida de las personas con epilepsia.
Un modelo de atención centrado en la persona
En Fundación Hospitalarias Valencia, la atención se desarrolla desde un enfoque integral y transdisciplinar. El equipo está formado por profesionales de diferentes disciplinas que trabajan de forma coordinada para abordar todas las dimensiones de la persona: médica, cognitiva, emocional y funcional.
“El modelo se basa en la atención centrada en la persona y su entorno cuidador. No tratamos únicamente la enfermedad, sino que acompañamos a la persona en su globalidad”, destacan las neuropsicólogas.
Este enfoque permite promover la autonomía, el bienestar emocional y la inclusión social, acompañando a cada persona en su proceso de recuperación y adaptación.
Porque la epilepsia es una condición neurológica, pero no define a la persona ni limita su capacidad de seguir construyendo su proyecto de vida.






