La interacción social, la convivencia y las actividades compartidas se consolidan como herramientas de apoyo en la rehabilitación del daño cerebral adquirido (DCA). Así se puso de manifiesto en las III Jornadas Técnicas de DCA de Fundación Hospitalarias Tenerife, en las que especialistas de distintas disciplinas abordaron cómo, por ejemplo, los juegos de mesa y los hogares funcionales pueden favorecer la estimulación cognitiva, el bienestar emocional y la recuperación progresiva de la autonomía de las personas afectadas.
La convivencia de personas con daño cerebral adquirido en hogares funcionales o el uso de juegos de mesa son dos de los escenarios que influyen positivamente en la recuperación cognitiva y en la autonomía de las personas con daño cerebral adquirido. Las III Jornadas Técnicas de DCA, organizadas recientemente por Fundación Hospitalarias Tenerife, reunieron a personas expertas en rehabilitación que destacaron la importancia que se ha demostrado de terapias basadas en relaciones sociales como las impulsoras de la mejora de las personas con estas lesiones.
La convocatoria reunió a expertos y expertas de diferentes disciplinas que ofrecieron los resultados de los trabajos de campo realizados acerca de las secuelas que dejan una lesión cerebral. Entre ellos, David de Noreña Martínez, neuropsicólogo clínico en la Unidad de Daño Cerebral de Fundación Hospitalarias de Madrid, quien explicó que “los juegos son un escenario de rehabilitación rico y complejo”. Al respecto explicó que “existen resultados de los beneficios de los juegos de mesa tanto a nivel cognitivo como de calidad de vida, ya que posibilitan la rehabilitación neurológica”. “Alrededor de una mesa se movilizan procesos cognitivos como la memoria, la atención o las funciones ejecutivas. También se impulsan aspectos motivacionales como la superación personal, pero lo más importante es que influyen en el campo socioafectivo ya que te relacionas con otras personas y, aunque compitas, es un entorno seguro pese a que hayas perdido, porque te obligan a ponerte en el lugar de los demás, interactuar y gestionar emociones en un contexto agradable y sin sentirte juzgado”, aseguró en su intervención.
“En una persona con DCA las evidencias con juegos de mesa y videojuegos son muy discretas aún, ya que los resultados hablan de beneficios tanto a nivel cognitivo como de calidad de vida pero no son determinantes”, matizó y que el uso de juegos de mesa se ha investigado en deterioro cognitivo y Alzheimer mientras “en DCA está por investigar”. Nuestro ponente apuesta por abrir una línea de trabajo en este sentido, “de hecho hay investigadores que están proponiendo una investigación más seria específicamente con la población con DCA”, afirmó.
Convivencia en el hogar funcional
Por otra parte, personas usuarias de la Unidad de DCA de la Fundación Hospitalarias Tenerife y residentes en el Hogar Reconectados protagonizaron una mesa diálogo en la que dieron a conocer cómo es su día a día y su convivencia en el hogar funcional, cómo se relacionan y apoyan pese a la diversidad de perfiles, y cómo se cubren sus necesidades, afirmando cómo poco a poco han ido recuperando su autonomía. Junto a una de las personas que conforman la plantilla de dicho centro y la terapeuta ocupacional Rosa Sánchez Alarcón, pusieron el acento en los beneficios de residir en estos espacios específicamente adaptados para ellos y ellas.
En las jornadas también participó la psicóloga sanitaria y neuropsicóloga Ainhoa Espinosa de Luzarraga, que profundizó en la sexualidad tras un DCA, basándose en su extensa labor investigadora de más de veinte años. También se abordaron: la reconstrucción de la identidad ocupacional, a cargo de la neuropsicóloga de Daño Cerebral Canarias, Nerea Figueroa Lamas; el uso de herramientas poco convencionales en los procesos rehabilitadores como es la realidad virtual, por parte de la fisioterapeuta de la Unidad de DCA de la Fundación Hospitalarias Tenerife Raquel González Jansa; la reinserción laboral tras sufrir un DCA o la historia de la evaluación neuropsicológica que expusieron, respectivamente, Nayra Díaz Estévez, coordinadora del Área Laboral de la Fundación, y José Domingo Barroso, neuropsicólogo y premio nacional de Neuropsicología.









