David de Noreña, neuropsicólogo de la Unidad de Daño Cerebral de Fundación Hospitalarias Madrid, fue uno de los protagonistas de la XVII Reunión del Consorcio de Neuropsicología Clínica al destacar el uso de los juegos de mesa como complemento de las herramientas neuropsicológicas clásicas. En su intervención subrayó el valor de estos juegos por cuanto que permiten observar y trabajar procesos cognitivos complejos, tanto en la evaluación como en la intervención neuropsicológica.
Entre el 5 y el 7 de febrero se celebró en Madrid la XVII Reunión del Consorcio de Neuropsicología Clínica, un encuentro de referencia para profesionales de la neuropsicología. En el marco de esta reunión, que tuvo lugar el viernes 6 de febrero en el Centro de Referencia Estatal de Atención al Daño Cerebral (Ceadac), David de Noreña Martínez, neuropsicólogo clínico de nuestra Unidad de Daño Cerebral de Fundación Hospitalarias Madrid, y Nuria Vita Barrull, profesora e investigadora de la Universidad de Lleida, impartieron la ponencia titulada “Juegos y cerebro: uso de los juegos de mesa como herramienta neuropsicológica”.
Su intervención abordó el uso de los juegos de mesa en neuropsicología desde dos perspectivas complementarias. Por un lado, se expuso su valor clínico de los juegos de mesas como contextos ecológicos que permiten observar y trabajar procesos cognitivos complejos —atención, memoria, funciones ejecutivas, cognición social o regulación emocional— tanto en la evaluación como en la intervención neuropsicológica. Por otro, se revisó qué dice la investigación actual sobre el uso de juegos en distintos ámbitos y poblaciones. De Noreña y Vita analizaron sus posibilidades, límites y la evidencia disponible hasta la fecha.
El diálogo entre experiencia clínica e investigación permitió mostrar que los juegos no sustituyen a las herramientas neuropsicológicas clásicas, pero sí pueden enriquecer la práctica clínica cuando se utilizan con objetivos claros y criterio profesional. Una propuesta que invita a repensar el juego no solo como entretenimiento, sino como un escenario privilegiado para comprender y rehabilitar el funcionamiento del cerebro.






