La lectura comprensiva es la base del aprendizaje. Pautas para fomentarla entre los peques

Estefanía Rodríguez SanzPor Estefanía Rodríguez Sanz
Logopeda de la Unidad de Rehabilitación Infantil del Hospital Beata María Ana

Con cada nuevo curso, muchos de los peques comienzan la aventura de aprender a leer. Llegados a este punto los padres se preguntan cómo pueden ayudar a sus hijos en esta tarea, no sólo porque es la base de los aprendizajes posteriores (el aprendizaje de las diferentes materias y asignaturas se basa en la lectura comprensiva del material) sino porque les gustaría que a sus hijos les entrase el “gusanillo” por la lectura.

La lectura es un logro relativamente reciente y nuestro cerebro no tiene los recursos necesarios para que se desarrolle en un ambiente normal, como el lenguaje oral, sino que necesita de un aprendizaje formal y sistematizado. Esta actividad permite cambios en nuestra capacidad cognitiva ya que con ella adquirimos nuevos conocimientos y destrezas. Además, nos permite comunicarnos con nuestro entorno. Pero por otro lado, también es una fuente de diversión que nos lleva a conocer historias, mundos, culturas sin movernos del sofá de casa. Es por ello que creo tan importante inculcar la lectura no como un “deber” del colegio, sino como una actividad divertida y satisfactoria, es decir aprender a leer por el placer de leer.

¿Y cómo conseguir esto? Aquí os dejo 10 ideas que podéis llevar a cabo en casa para que vuestros hijos y vosotros disfrutéis de la lectura.

  1. Leerles antes de leer: Antes de que los niños comiencen con el aprendizaje de la lectura, podemos ir sembrando el gusto por ella leyéndoles en voz alta cuentos e historias, ayudándonos de libros con imágenes. Poco a poco veréis que son ellos los que os cuentan esa historia que han oído tantas veces o incluso se inventan una nueva.
  2. Leer los dos juntos: Igual que os ponéis a jugar con vuestro hijo, os sentáis a leer con él. Pero para que la lectura sea lo más gratificante posible debemos evitar las correcciones constantes. Es importante dar seguridad al niño para que continúe con este esfuerzo tan grande que está haciendo para aprender a leer. Por ejemplo podemos transmitir que se ha equivocado pero desde la comprensión, por ejemplo: “Esta palabra es muy difícil y se parece mucho a la que tú has leído, normal que te hayas equivocado”. Incluso servir nosotros de ejemplo: “Vaya, esto no tiene sentido. Voy a repasar no me haya equivocado al leer. Es que esta palabra se parece mucho a la que yo he leído. No pasa nada, ya puedo continuar”.
  3. La rutina de leer: ¿Cuántos de nosotros leemos en nuestra mesa de trabajo? La lectura no son deberes que se deben hacer en la mesa de trabajo, sino que se puede elegir otro entorno, como tumbados en el sofá, en el parque o justo antes de ir a dormir. Lo importante es elegir un momento del día tranquilo y relajado.
  4. La lectura divertida y útil: Buscar actividades relacionadas con la lectura como representar lo que va sucediendo en el libro, poner voces a los diferentes personajes, inventar finales alternativos de libros que ya conoce, crear su propio libro (al principio puede usar imágenes o dibujos) que luego contará a familiares y amigos, etc. Además, los niños aprenden más rápido y se interesan más si pueden incorporar un aprendizaje a una actividad funcional.
  5. Elección: Dar libertad de elección en cuanto a lo que el niño desea leer. Para ello, una gran ayuda son las bibliotecas, en las que el niño puede llevarse un libro diferente a casa cada vez que acude o se puede crear una pequeña biblioteca en casa en la que poder intercambiar libros con otros niños de la familia o con amigos.
  6. Yo soy su ejemplo: Servir de ejemplo ya que la imitación de un modelo es una de las principales formas de aprendizaje, ver a otros leer promueve la lectura. Además, se pueden compartir momentos de lectura en familia.
  7. Escuchar: Atender a  las preguntas, inquietudes e ideas de los niños e integrarlas en la lectura. Esto nos ayudará además a conocer sus gustos y elegir lecturas más adecuadas.
  8. ¿Qué es leer?: Cualquier situación es buena para leer y hay que saber adaptarse a las edades e intereses de nuestros hijos. Es posible que de pequeño prefieran leer los cómics a un libro o que según vayan creciendo prefieran una revista de moda o un periódico deportivo. Lo importante es mantener la rutina y el interés por la lectura, no importando el material o el formato en que se lea.
  9. Adaptarse: Adaptarnos a los tiempos del niño. A todos nos pasa que tenemos épocas en las que nos apetece leer más y en otras menos, o que empezamos un libro y lo dejamos a medias porque no nos “engancha”. ¿Por qué no permitir esto mismo a los niños?
  10. La lectura no es un castigo: Debemos evitar el uso de la lectura como castigo por otra conducta que hayan realizado o por no querer leer.

 

 

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