{"id":83870,"date":"2023-12-19T13:11:12","date_gmt":"2023-12-19T13:11:12","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/publicacion\/esperanza-de-vida-tras-un-ictus\/"},"modified":"2023-12-19T13:11:12","modified_gmt":"2023-12-19T13:11:12","slug":"esperanza-de-vida-tras-un-ictus","status":"publish","type":"portfolio","link":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/publicacion\/esperanza-de-vida-tras-un-ictus\/","title":{"rendered":"Esperanza de vida tras un ictus"},"content":{"rendered":"<p>Diversos estudios sobre la supervivencia tras un ictus coinciden al se\u00f1alar una clara reducci\u00f3n en la esperanza de vida acompa\u00f1ada, en muchos casos, de una reducci\u00f3n de la calidad de vida o, al menos, un aumento de las dificultades cotidianas. Tambi\u00e9n en que la esperanza de vida aumenta con los cuidados y la mejor\u00eda asociada a los programas de rehabilitaci\u00f3n. Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de una rehabilitaci\u00f3n adecuada tras el ictus: la mayor implantaci\u00f3n de programas efectivos permite pronosticar un aumento de la esperanza de vida con un menor impacto de las dificultades tanto en el paciente como en su entorno m\u00e1s inmediato.<\/p>\n<h4><span style=\"color: #65707b;\">Escrito por: <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #65707b;\"><strong>Dr. <a href=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/tu-equipo-de-tratamiento\/marcos-rios\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Marcos R\u00edos Lago<\/a><\/strong>, neuropsic\u00f3logo y coordinador de la<br \/>\n<b>Unidad de Da\u00f1o Cerebral del\u00a0<a href=\"http:\/\/da\u00f1ocerebral.es\/la-red-menni\/la-red-menni-en-madrid\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hospital Beata Mar\u00eda Ana. Madrid[distance1]<\/a><\/b><\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/da\u00f1ocerebral.es\/tu-equipo-de-tratamiento\/marcos-rios\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"margin: 15px;\" title=\"Marcos R\u00edos Lago\" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/marcos.jpg\" alt=\"Marcos R\u00edos Lago\" width=\"280\" height=\"424\" \/><\/a><\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os, la esperanza de vida ha ido aumentando progresivamente en la mayor\u00eda de los pa\u00edses del primer mundo. Este aumento se estima en unos dos a\u00f1os por cada d\u00e9cada durante el \u00faltimo siglo en los pa\u00edses que han mostrado un mayor aumento (Meyer et al., 2020). Pese a que este aumento est\u00e1 ocurriendo tambi\u00e9n en numerosos grupos cl\u00ednicos, algo ligado al cuidado de los enfermos y a los avances en la medicina y tecnolog\u00edas asociadas, el cambio en la esperanza de vida es menor que en la poblaci\u00f3n general.<\/p>\n<p>Los ictus son una causa muy frecuente de muerte y discapacidad en el mundo desarrollado. <strong>Se sabe que uno de los factores que afecta en mayor medida a la supervivencia a largo plazo de las personas que han tenido un ictus es la gravedad de la discapacidad.<\/strong> Algunos trabajos han mostrado como esta discapacidad o su opuesto, la funcionalidad, se relacionan claramente con el riesgo de muerte. Otros factores como <strong>la edad y la gravedad inicial del ictus tambi\u00e9n determinan la supervivencia<\/strong> tras un ictus. De este modo, <strong>la esperanza de vida aumenta con los cuidados y la mejor\u00eda asociada a los programas de rehabilitaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Algunos autores han calculado la esperanza de vida incorporando algunas medidas del grado de incapacidad o dependencia en las actividades de la vida diaria (Shavelle et al., 2019). Sus resultados muestran que, en todos los grupos de edad, <strong>tanto en hombres como en mujeres, se produce una disminuci\u00f3n de la esperanza de vida tras un ictus.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Tabla-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-57772 size-full\" title=\"Tabla tomada de (Shavelle et al., 2019) \" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Tabla-2.jpg\" alt=\"\" width=\"486\" height=\"729\" srcset=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Tabla-2.jpg 486w, https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Tabla-2-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 486px) 100vw, 486px\" \/><\/a><\/p>\n<p>De igual forma, el trabajo de Chiu et al., (2019) muestra que los supervivientes a un ictus pueden tener una esperanza de vida menor que las personas sin ictus. Adem\u00e1s, sus resultados tambi\u00e9n se\u00f1alan que <strong>la esperanza de vida va a implicar un cierto nivel de discapacidad, reduciendo tambi\u00e9n lo que llaman \u201cesperanza de vida libre de discapacidad\u201d<\/strong>, de modo que los a\u00f1os que restan por vivir ir\u00e1n acompa\u00f1ados de dificultades que pueden tener un importante impacto en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ednea Jia et al. (2013) estudian la esperanza de vida junto con la calidad de vida. Sus resultados muestran una reducci\u00f3n de esperanza de vida de 12,4 a\u00f1os en pacientes con ictus. Adem\u00e1s, <strong>la calidad de vida de estas personas tambi\u00e9n se ve mermada<\/strong>, destacando la p\u00e9rdida en el grupo de ictus frente a la diabetes, hipertensi\u00f3n, asma y problemas cardiacos.<\/p>\n<p>Otros, como Meyer et al., (2020) han comparado la esperanza de vida a los 65 a\u00f1os entre diferentes grupos de personas que han sufrido una enfermedad grave (ictus entre ellas). Sus resultados indican que <strong>la esperanza de vida es superior en individuos sanos que en los grupos patol\u00f3gicos. Adem\u00e1s, esta sigue aumentando, y lo hace m\u00e1s en pacientes con ictus (y en otras poblaciones patol\u00f3gicas)<\/strong> que en la poblaci\u00f3n general, aunque no lo suficiente como para igualarla. Esta mejor\u00eda es <strong>mayor en hombres que en mujeres<\/strong> (aunque a\u00fan est\u00e1n lejos de la extensa esperanza de vida que muestran las mujeres), pero en ambos casos, va estrechando la distancia con respecto al grupo de personas sanas. Al comparar los ictus con otros grupos cl\u00ednicos, es importante se\u00f1alar que <strong>los ictus isqu\u00e9micos muestran mayor esperanza de vida que los hemorr\u00e1gicos<\/strong>, situ\u00e1ndose entre las enfermedades graves con mayor esperanza de vida, y los hemorr\u00e1gicos con las que la ven m\u00e1s acortada (ver figura). Estos autores se\u00f1alan que el aumento de la esperanza de vida puede estar relacionado con la prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-57776 size-full\" title=\"Fig. 1: tomada de Meyer et al (2020) \" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/figura-1.jpg\" alt=\"\" width=\"940\" height=\"627\" srcset=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/figura-1.jpg 940w, https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/figura-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/figura-1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/p>\n<p>En general <strong>todos los autores que han abordado esta cuesti\u00f3n coinciden al se\u00f1alar una clara reducci\u00f3n en la esperanza de vida acompa\u00f1ada, en muchos casos, de una reducci\u00f3n de la calidad de vida o, al menos, un aumento de las dificultades cotidianas<\/strong>.<\/p>\n<p>Por lo tanto, tiene un gran inter\u00e9s conocer si el aumento de la esperanza de vida va acompa\u00f1ado del aumento del tiempo de vida sin enfermedad. De este modo, <strong>un aumento de la esperanza de vida en estos pacientes debe ir acompa\u00f1ado de pol\u00edticas sanitarias de prevenci\u00f3n, de estrategias de intervenci\u00f3n una vez ocurrida la lesi\u00f3n cerebral, de planes de envejecimiento activo adaptado a las necesidades espec\u00edficas<\/strong> de los pacientes con ictus (algo extrapolable a otros tipos de lesi\u00f3n cerebral adquirida).<\/p>\n<p>El trabajo de Mart\u00ednez-Bneyto et al., (2011) muestra que<strong> la reducci\u00f3n de la esperanza de vida ocurre en todos los rangos de edad<\/strong>, con independencia de la edad a la que ocurra el ictus. Pese a eso, la esperanza de vida de aquellos que han sufrido un ictus en edades m\u00e1s tempranas va a ser muy larga (por ejemplo, de 53 a\u00f1os en personas que sufren un ictus a los 25, o de 35 en personas que lo sufren a los 45 a\u00f1os). Adem\u00e1s, el hecho de que el n\u00famero de supervivientes a un ictus haya aumentado, y al hecho de que muchos de los afectados sean personas j\u00f3venes hace pensar en los <strong>elevados costes personales y econ\u00f3micos de esta condici\u00f3n de salud, por lo que un adecuado tratamiento reducir\u00e1 la discapacidad y, por extensi\u00f3n, los costes asociados<\/strong> al ictus (Maaijwee et al., 2014).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/live.staticflickr.com\/65535\/51633419470_358d7d8417_o.png\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-57780 size-full\" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/51633419470_358d7d8417_o.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/51633419470_358d7d8417_o.png 600w, https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/51633419470_358d7d8417_o-257x300.png 257w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Profundizando en esta idea, el trabajo de Shavelle et al. (2019) se\u00f1ala que <strong>la presencia de rehabilitaci\u00f3n es un factor muy relevante<\/strong> que considerar. Estas intervenciones permiten mejorar el estado funcional, adem\u00e1s de la cantidad y calidad de vida. <strong>Las personas que no reciben rehabilitaci\u00f3n alcanzan menores niveles de bienestar, y ven reducida en mayor medida su esperanza de vida.<\/strong> Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de una rehabilitaci\u00f3n adecuada tras el ictus, lo que deber\u00eda tenerse en cuenta en el momento de valorar el coste real de las intervenciones o, m\u00e1s a\u00fan, la ausencia de ellas.<\/p>\n<p>El conocimiento de estos factores es relevante para el asesoramiento adecuado a los pacientes con ictus en el \u00e1mbito cl\u00ednico\/m\u00e9dico, pero tambi\u00e9n para la planificaci\u00f3n financiera, dados los costes que se pueden derivar de los programas de intervenci\u00f3n y mantenimiento a largo plazo, as\u00ed como la posible existencia de gastos asociados a la discapacidad.<\/p>\n<p>Hay margen para el optimismo, ya que <strong>el conocimiento de la poblaci\u00f3n de las consecuencias de una lesi\u00f3n cerebral, el aumento del conocimiento sobre los programas de intervenci\u00f3n m\u00e1s efectivos y la mayor implantaci\u00f3n de estos programas permite pronosticar un aumento de la esperanza de vida con un menor impacto de las dificultades<\/strong> tanto en el paciente como en su entorno m\u00e1s inmediato.<\/p>\n<h4><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Chiu CT, Yong V, Chen HW, Saito Y. Disabled life expectancy with and without stroke: a 10-year Japanese prospective cohort study. Qual Life Res. 2019;28(11):3055-3064.<\/li>\n<li>DuGoff EH, Canudas-Romo V, Buttorff C, Leff B, Anderson GF. Multiple chronic conditions and life expectancy: a life table analysis. Med Care. 2014;52(8):688-94.<\/li>\n<li>Fang XH, Zimmer Z, Kaneda T, Tang Z, Xiang MJ. Stroke and active life expectancy among older adults in Beijing, China. Disabil Rehabil. 2009;31(9):701-11.<\/li>\n<li>Jia H, Zack MM, Thompson WW. The effects of diabetes, hypertension, asthma, heart disease, and stroke on quality-adjusted life expectancy. Value Health. 2013;16(1):140-7.<\/li>\n<li>Laditka JN, Laditka SB. Stroke and active life expectancy in the United States, 1999-2009. Disabil Health J. 2014;7(4):472-7.<\/li>\n<li>Maaijwee NA, Rutten-Jacobs LC, Schaapsmeerders P, van Dijk EJ, de Leeuw FE. Ischaemic stroke in young adults: risk factors and long-term consequences. Nat Rev Neurol. 2014;10(6):315-25.<\/li>\n<li>Mart\u00ednez-Beneyto V, Brugulat-Guiteras P, Mompart-Penina A, Rosas-Ruiz A, Tresserras-Gaju R. Impacto de los trastornos cr\u00f3nicos en la esperanza de vida de la poblaci\u00f3n de Catalu\u00f1a en 1994 y 2006. Med Clin (Barc). 2011;137 Suppl 2:9-15.<\/li>\n<li>Meyer AC, Drefahl S, Ahlbom A, Lambe M, Modig K. Trends in life expectancy: did the gap between the healthy and the ill widen or close? BMC Med. 2020;18(1):41.<\/li>\n<li>Platt OS, Brambilla DJ, Rosse WF, Milner PF, Castro O, Steinberg MH, Klug PP. Mortality in sickle cell disease. Life expectancy and risk factors for early death. N Engl J Med. 1994; 9;330(23):1639-44.<\/li>\n<li>Reeves MJ, Bushnell CD, Howard G, Gargano JW, Duncan PW, Lynch G, Khatiwoda A, Lisabeth L. Sex differences in stroke: epidemiology, clinical presentation, medical care, and outcomes. Lancet Neurol. 2008;7(10):915-26.<\/li>\n<li>Shavelle RM, Brooks JC, Strauss DJ, Turner-Stokes L. Life Expectancy after Stroke Based On Age, Sex, and Rankin Grade of Disability: A Synthesis. J Stroke Cerebrovasc Dis. 2019;28(12):104450.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diversos estudios sobre la supervivencia tras un ictus coinciden al se\u00f1alar una clara reducci\u00f3n en la esperanza de vida acompa\u00f1ada, en muchos casos, de una reducci\u00f3n de la calidad de vida o, al menos, un aumento de las dificultades cotidianas. Tambi\u00e9n en que la esperanza de vida aumenta con los cuidados y la mejor\u00eda asociada&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":57785,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3768,3771,2320],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio\/83870"}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83870"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio\/83870\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57785"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}