{"id":84936,"date":"2016-02-03T11:45:04","date_gmt":"2023-12-19T13:10:03","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/publicacion\/por-que-me-duele-dolor-central-post-ictus\/"},"modified":"2025-06-03T11:21:09","modified_gmt":"2025-06-03T11:21:09","slug":"por-que-me-duele-dolor-central-post-ictus","status":"publish","type":"portfolio","link":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/en\/publicacion\/por-que-me-duele-dolor-central-post-ictus\/","title":{"rendered":"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me duele?\u201d Dolor central post ictus"},"content":{"rendered":"<p>Es bastante frecuente que se nos consulte por aparici\u00f3n de dolor con el paso de las semanas despu\u00e9s de haber tenido un ictus. Poder determinar cu\u00e1l es el origen del dolor nos supone un aut\u00e9ntico reto diagn\u00f3stico. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><span style=\"color: #666e74;\">Escrito por:\u00a0<strong><a title=\"Eloi Nin\" href=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/publicacion\/toxina-botulinica-pero-esto-no-es-un-veneno\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Eloi Nin<\/a><\/strong>, especialista en Medicina F\u00edsica y Rehabilitaci\u00f3n<br \/>\n<a title=\"La REd Menni en el Pa\u00eds Vasco\" href=\"http:\/\/da\u00f1ocerebral.es\/la-red-menni\/la-red-menni-en-el-pais-vasco\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Unidad de Da\u00f1o Cerebral del Hospital Aita Menni<\/a><\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/publicacion\/toxina-botulinica-pero-esto-no-es-un-veneno\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-16179 size-full\" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/eloi_nin.jpg\" alt=\"eloi_nin\" width=\"260\" height=\"257\" \/><\/a><\/p>\n<p>El paciente con ictus puede sufrir dolor por m\u00faltiples causas. Adem\u00e1s, en muchos casos se superponen diferentes tipos de dolor. Pueden ser articulares, como los de la articulaci\u00f3n del hombro o de la mano, o secundarios a la\u00a0 espasticidad (no hablaremos de estos en este art\u00edculo). Pero a su vez, <strong>las personas que han sufrido un ictus son m\u00e1s propensas a desarrollar un dolor que tiene unas caracter\u00edsticas peculiares<\/strong>. Es lo que se conoce como <strong>dolor neurop\u00e1tico<\/strong>. Los pacientes habitualmente describen este dolor como <strong>punzante, quemante, como una descarga, fr\u00edo, opresivo o latente<\/strong>. Puede ser <strong>continuo o parox\u00edstico<\/strong> y <strong>acentuarse con un est\u00edmulo<\/strong> doloroso (hiperalgesia) o con el simple tacto, el agua o los movimientos (alodinia).<\/p>\n<p>El dolor neurop\u00e1tico <strong>puede ser consecuencia de una alteraci\u00f3n central como el ictus<\/strong> (dolor central post ictus) pero tambi\u00e9n puede tener un origen perif\u00e9rico (herpes, trombosis, \u00falceras, polineuropat\u00eda diab\u00e9tica, compresiones nerviosas, dolor regional complejo, etc).<\/p>\n<p>Para poder determinar si la lesi\u00f3n provocada por el ictus es el origen del dolor, primero tenemos que <strong>excluir otras causas<\/strong> compatibles. Una vez hecho esto, otro criterio que nos ayuda es la correlaci\u00f3n anat\u00f3mica: <strong>suele aparecer, por orden de frecuencia, en el brazo, la pierna, el tronco, la cara, siendo el patr\u00f3n m\u00e1s com\u00fan el dolor hemicorporal contrario a la lesi\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Los <strong>receptores sensitivos<\/strong> que tenemos en la piel son los encargados de recoger la sensibilidad al tacto, al dolor, a la temperatura y a la presi\u00f3n. Mediante los nervios sensitivos esta informaci\u00f3n viaja hacia la m\u00e9dula espinal. A nivel del tronco del enc\u00e9falo, cruzan de lado (motivo por el que se afecta mayoritariamente partes contrarias a la lesi\u00f3n). Ascienden hasta el t\u00e1lamo y, de aqu\u00ed, principalmente al l\u00f3bulo parietal del c\u00f3rtex cerebral, para dar consciencia a la sensaci\u00f3n e identificar el tipo de est\u00edmulo (v\u00edas sensitivas espinotalamocorticales).<\/p>\n<p>Cl\u00e1sicamente su aparici\u00f3n hab\u00eda estado vinculada a la afectaci\u00f3n del t\u00e1lamo (n\u00facleo ventral posterolateral) o a la afectaci\u00f3n bulbar lateral (s\u00edndrome de Wallemberg). Aunque sean estas la localizaciones m\u00e1s frecuentemente ligadas a este trastorno, <strong>su aparici\u00f3n se puede observar en ictus isqu\u00e9micos y hemorr\u00e1gicos<\/strong> que se localicen en cualquier punto de las v\u00edas sensitivas.<\/p>\n<h4><strong>Dolor central post ictus: peor calidad de vida<\/strong><\/h4>\n<p><strong>Uno de cada diez pacientes que ha sufrido un ictus puede desarrollar dolor central<\/strong>. La mayor\u00eda lo desarrollan durante los tres primeros meses, pero tambi\u00e9n puede presentarse transcurrido m\u00e1s de un a\u00f1o de la lesi\u00f3n. \u00a0La gravedad de la lesi\u00f3n y haber sufrido una depresi\u00f3n previa predisponen a padecerlo. El hecho de tener dolor central a los tres meses predice una peor calidad de vida a los tres a\u00f1os del ictus. <strong>El dolor se asocia a m\u00e1s ansiedad, depresi\u00f3n y trastornos del sue\u00f1o, adem\u00e1s de una mayor dependencia funcional.<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de su frecuencia, gravedad e impacto en la calidad de vida, <strong>a\u00fan no conocemos exactamente por qu\u00e9 se produce<\/strong>. En su fisiopatolog\u00eda se involucran un aumento de la excitabilidad-sensibilizaci\u00f3n central, descargas espont\u00e1neas en neuronas desaferentizadas de t\u00e1lamo y c\u00f3rtex, un descenso de la actividad tal\u00e1mica, una disfunci\u00f3n del sistema amin\u00e9rgico o la activaci\u00f3n de los canales del sodio y NMDA.<\/p>\n<p>Este conocimiento de la fisiopatolog\u00eda ha permitido avanzar sustancialmente en el tratamiento estos \u00faltimos a\u00f1os. A pesar de ello, en casi la mitad de los pacientes no se consigue un control completo del dolor y es habitual que tengamos que probar con diversos tratamientos.<\/p>\n<p>Las gu\u00edas de <strong>tratamiento<\/strong> recomiendan utilizar amitriptilina (25-75 mg\/d\u00eda) como f\u00e1rmaco de primera l\u00ednea. En nuestra pr\u00e1ctica habitual no lo utilizamos como primera elecci\u00f3n dado que produce bastantes efectos anticolin\u00e9rgicos, como puede ser somnolencia, sequedad de boca, visi\u00f3n borrosa, estre\u00f1imiento, retenci\u00f3n urinaria, hipotensi\u00f3n, bradicardia, etc. Optamos por utilizar f\u00e1rmacos de segunda l\u00ednea como la pregabalina (150-600 mg\/d\u00eda), que tiene efectos adversos m\u00e1s leves y es mejor tolerada. Otros f\u00e1rmacos que se pueden utilizar son la duloxetina (60-120 mg\/d\u00eda), fluvoxamina 125 mg\/d\u00eda o la lamotrigina (200 mg\/d\u00eda). <strong>Independientemente del f\u00e1rmaco que se escoja, es importante que la instauraci\u00f3n sea gradual, con incrementos de dosis semanales hasta alcanzar la que sea efectiva<\/strong>. No hay tratamientos preventivos que hayan demostrado eficacia en disminuir la aparici\u00f3n del dolor central post ictus.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del tratamiento farmacol\u00f3gico, <strong>puede resultar beneficioso incluir fisioterapia y tratamiento psicol\u00f3gico<\/strong>. En los pacientes con dolor resistente a f\u00e1rmacos se han obtenido resultados satisfactorios con la estimulaci\u00f3n magn\u00e9tica transcraneal y la estimulaci\u00f3n cerebral profunda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es bastante frecuente que se nos consulte por aparici\u00f3n de dolor con el paso de las semanas despu\u00e9s de haber tenido un ictus. 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