El cuarto de baño, un espacio de uso imprescindible en la vida diaria, es una de las estancias más críticas del domicilio cuando quedan secuelas tras una lesión cerebral. La humedad, las superficies resbaladizas, los espacios reducidos y las transferencias complejas pueden dificultar las actividades de aseo. Adaptar la ducha, el lavabo y el inodoro a las necesidades funcionales de cada persona facilita su uso, favorece una mayor autonomía y proporciona seguridad.
Escrito por: Ane Cáceres
Terapeuta ocupacional. Servicio de Neurorrehabilitación y Daño Cerebral, Ospitalarioak Fundazioa Euskadi
|