{"id":84757,"date":"2017-06-21T15:11:27","date_gmt":"2023-12-19T13:10:13","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/publicacion\/trastornos-emocionales-y-conductuales-tras-el-ictus\/"},"modified":"2025-07-03T09:45:05","modified_gmt":"2025-07-03T09:45:05","slug":"trastornos-emocionales-y-conductuales-tras-el-ictus","status":"publish","type":"portfolio","link":"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/ca\/publicacion\/trastornos-emocionales-y-conductuales-tras-el-ictus\/","title":{"rendered":"Los trastornos emocionales y conductuales tras el ictus"},"content":{"rendered":"<p><strong>El texto sintetiza un art\u00edculo publicado en el n\u00famero 228 de la revista <a href=\"http:\/\/www.informacionespsiquiatricas.com\/informe228\/files\/assets\/basic-html\/index.html#55\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Informaciones\u00a0psiqui\u00e1tricas<\/a> que se centra en\u00a0la descripci\u00f3n de los trastornos emocionales y conductuales post-ictus. Entre los primeros destaca la depresi\u00f3n y se revisan los diagn\u00f3sticos diferenciales. En relaci\u00f3n a las alteraciones conductuales, las descripciones se acompa\u00f1an de an\u00e1lisis explicativos.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<h4><span style=\"color: #666e74;\">Escrito por: <\/span><\/h4>\n<h4><span style=\"color: #666e74;\"><a href=\"http:\/\/da\u00f1ocerebral.es\/tu-equipo-de-tratamiento\/nacho-quemada\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong><strong>Jos\u00e9 Ignacio Quemada<\/strong><\/strong><\/a>, psiquiatra y responsable de la <a href=\"http:\/\/da\u00f1ocerebral.es\/la-red-menni\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Red Menni de Da\u00f1o Cerebral\u00a0<\/a><\/span><\/h4>\n<h4><span style=\"color: #666e74;\"><a href=\"http:\/\/da\u00f1ocerebral.es\/tu-equipo-de-tratamiento\/naiara-mimetza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Naiara Mimentza<\/strong><\/a>, neuropsic\u00f3loga\u00a0de la <a href=\"http:\/\/da\u00f1ocerebral.es\/la-red-menni\/la-red-menni-en-el-pais-vasco\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Unidad de Da\u00f1o Cerebral del Hospital\u00a0Aita Menni<\/a><\/span><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<p><a class=\"dt-pswp-item\" href=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Informaciones-psiquiatricas3.jpg\" data-dt-img-description=\"\" data-large_image_width=\"362\" data-large_image_height=\"423\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-84741 alignleft\" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Informaciones-psiquiatricas3.jpg\" alt=\"\" width=\"362\" height=\"423\" srcset=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Informaciones-psiquiatricas3.jpg 362w, https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Informaciones-psiquiatricas3-257x300.jpg 257w\" sizes=\"(max-width: 362px) 100vw, 362px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El <strong>ictus<\/strong> es un trastorno brusco de la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea cerebral que genera una <strong>combinaci\u00f3n de s\u00edntomas f\u00edsicos y de alteraciones mentales<\/strong> que pueden persistir en el tiempo. En un estudio realizado en Espa\u00f1a, hasta el 45% de los pacientes a los tres meses despu\u00e9s del ictus presentan discapacidad moderada o severa y, por tanto, una limitaci\u00f3n en su capacidad funcional. Estamos hablando de <strong>la primera causa de discapacidad<\/strong>, ya que la padecen entre 500 y 600 personas por cada 100.000 habitantes.<\/p>\n<p>De esta patolog\u00eda cerebral se derivan un conjunto de problemas mentales. <strong>Las afasias y los s\u00edndromes demenciales severos se reconocen con facilidad; sin embargo la heminegligencia, el deterioro cognitivo leve, los cambios de personalidad y las alteraciones emocionales tienden a ser ignorados<\/strong>. Las alteraciones emocionales en particular, ansiedad, tristeza, llanto o anhedonia, son interpretadas como reacciones naturales a la p\u00e9rdida de la capacidad f\u00edsica.<\/p>\n<p><a class=\"dt-pswp-item\" href=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Trastornos-psiquicos-derivados-del-ictus.jpg\" data-dt-img-description=\"\" data-large_image_width=\"600\" data-large_image_height=\"447\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-84748\" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Trastornos-psiquicos-derivados-del-ictus.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"447\" srcset=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Trastornos-psiquicos-derivados-del-ictus.jpg 600w, https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Trastornos-psiquicos-derivados-del-ictus-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a>Dada la naturaleza aguda de los ictus, los esfuerzos sanitarios se concentran en los d\u00edas o semanas posteriores. Esto garantiza la detecci\u00f3n de problemas motores, sensoriales y sensitivos en fase aguda y subaguda pero una <strong>menor detecci\u00f3n de los cambios mentales<\/strong> en fase subaguda y cr\u00f3nica, especialmente los que fluct\u00faan y no pueden ser f\u00e1cilmente medidos. En este cap\u00edtulo entran los <strong>cambios en la conducta social que generan problemas de convivencia y gran deterioro en la calidad de las relaciones interpersonales.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otro lado, el hecho de que la Psiquiatr\u00eda se haya autoexcluido de la atenci\u00f3n a este grupo de pacientes tiene como consecuencia que haya una <strong>pobre atenci\u00f3n a los problemas psicopatol\u00f3gicos que presentan estos pacientes y sus familias<\/strong>.<\/p>\n<h4>Depresi\u00f3n, s\u00edntomas depresivos y otros trastornos emocionales<\/h4>\n<p>Los intentos por determinar la prevalencia de la depresi\u00f3n post-ictus han dado lugar a resultados muy dispares. Tal dispersi\u00f3n obedece fundamentalmente a: la diversidad de instrumentos de evaluaci\u00f3n y de criterios nosol\u00f3gicos, a las diferencias en las poblaciones estudiadas y, por \u00faltimo, a los distintos momentos post-ictus en que son evaluados los pacientes.\u00a0Que el llanto patol\u00f3gico o la apat\u00eda sean incluidos o excluidos dentro del grupo de pacientes con depresi\u00f3n tiene un claro efecto en los datos finales de prevalencia. La presencia de afasia o de deterioro cognitivo severo es criterio de exclusi\u00f3n en algunos estudios de depresi\u00f3n post-ictus.<\/p>\n<h4>Alteraciones m\u00e1s frecuentes<\/h4>\n<p>En cualquier caso,<strong> las alteraciones psicopatol\u00f3gicas y conductuales que muestran coincidencias sintomatol\u00f3gicas con la depresi\u00f3n son diversas. Se mencionan a continuaci\u00f3n las m\u00e1s habituales<\/strong>:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<strong>Emocionalismo o risa y llanto patol\u00f3gico<\/strong>: presencia de reacciones de llanto, con menos frecuencia risa, de intensidad desmedida, al margen del control voluntario y provocado por est\u00edmulos menores. El s\u00edndrome responde habitualmente bien a inhibidores selectivos de la recaptaci\u00f3n de la serotonina (ISRS) y lo hace en un plazo mucho m\u00e1s breve que en el caso de los pacientes depresivos.<\/li>\n<li>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<strong>Fatiga post-ictus<\/strong>: la fatiga primaria post-ictus puede aparecer en ausencia de otros s\u00edntomas depresivos. Se caracteriza por un cansancio intenso ante m\u00ednimos esfuerzos mentales o f\u00edsicos. Se solapa con los d\u00e9ficits de tipo atencional y se acompa\u00f1a de la sensaci\u00f3n subjetiva de agotamiento y de dificultad para iniciar tareas que impliquen esfuerzo.<\/li>\n<li>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<strong>Reacci\u00f3n catastr\u00f3fica<\/strong>: reacciones s\u00fabitas de llanto, enfado y temor ante la vivencia de fracaso al afrontar una tarea. Su presentaci\u00f3n en forma de episodio agudo lo diferencia de la depresi\u00f3n, si bien la presencia de s\u00edntomas depresivos favorece las reacciones catastr\u00f3ficas.<\/li>\n<li>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<strong>Apat\u00eda<\/strong>: a la ausencia de iniciativa y actividad, las definiciones siempre a\u00f1aden ausencia de emociones y de cogniciones espont\u00e1neas. De hecho, la indiferencia emocional se postula como uno de los elementos responsables del cambio en el comportamiento habitual.<\/li>\n<li>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<strong>Anosognosia<\/strong>: falta de conciencia sobre la discapacidad y sus consecuencias. Puede tomar diversas formas de manera que, en ocasiones, lo m\u00e1s llamativo no es la negaci\u00f3n de la hemiplejia, sino la indiferencia emocional que acompa\u00f1a a la constataci\u00f3n de la discapacidad. T\u00e9rminos como <strong>anosodiaforia<\/strong> hacen referencia al mismo fen\u00f3meno.<\/li>\n<li>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<strong>Cambios en la conducta social<\/strong>: los profesionales de la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda que nos dedicamos a la atenci\u00f3n de personas con da\u00f1o cerebral secundarios a un ictus estamos familiarizados con la descripci\u00f3n del familiar que nos dice \u201c<em>ya no es el mismo<\/em>\u201d. Lo que hay detr\u00e1s de esta afirmaci\u00f3n ser\u00e1 el <strong>objeto de an\u00e1lisis en los pr\u00f3ximos p\u00e1rrafos<\/strong>.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><\/h4>\n<h4><em>&#8220;Ya no es la misma persona&#8221;<\/em>. Cambios en la conducta social<\/h4>\n<p>El cambio conductual m\u00e1s frecuente es la <strong>irritabilidad<\/strong>. Para algunos autores es un estado emocional caracterizado por un<strong> reducido control del temperamento<\/strong>, un estado de \u00e1nimo que predispone a ciertas emociones (el <strong>enfado<\/strong>), ciertas cogniciones (<strong>valoraci\u00f3n hostil de una situaci\u00f3n<\/strong>) y ciertas conductas (<strong>agresividad<\/strong>). La experiencia cl\u00ednica sugiere que la irritabilidad puede tener <strong>or\u00edgenes diversos: bajo estado de \u00e1nimo, fatiga, intolerancia a la frustraci\u00f3n, reducci\u00f3n en la capacidad para la resoluci\u00f3n de los problemas<\/strong> (trastorno ejecutivo). Una expresi\u00f3n especialmente grave de la irritabilidad es la agresividad f\u00edsica, hacia objetos o hacia personas.<\/p>\n<p><strong>La rigidez es otro \u00a0de los cambios de conducta m\u00e1s comunes<\/strong>. Hace referencia a la <strong>incapacidad para modificar planes preconcebidos<\/strong>, aunque las circunstancias var\u00eden. Obedece a una &#8216;<em>impermeabilidad<\/em>&#8216; del sistema planificador de acciones. Los procesos cognitivos que subyacen a esta conducta podr\u00edan ser: una <strong>reducci\u00f3n de la capacidad de la memoria de trabajo<\/strong>, entendida como el tama\u00f1o del escenario y la capacidad de los tramoyistas para manipular procesos mentales, que tendr\u00eda como consecuencia la imposibilidad para introducir informaciones nuevas y generar cambios adaptativos a la acci\u00f3n ya dise\u00f1ada; la propia <strong>imposibilidad de dise\u00f1ar varias alternativas<\/strong> para alcanzar una misma meta, de prever posibles cambios en las circunstancias y dise\u00f1ar un &#8216;<em>plan B&#8217;<\/em>.<\/p>\n<p><strong>El egocentrismo\u00a0tambi\u00e9n es habitual<\/strong> y a\u00f1ade un componente cognitivo que nos acerca al concepto de \u2018<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Teor%C3%ADa_de_la_mente\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Teor\u00eda de la mente<\/a>\u2019. <strong>La conducta social adaptada incluye la visi\u00f3n de los dem\u00e1s, hemos de reservar un espacio de nuestra mente para adivinar sus intenciones, deseos, estado de \u00e1nimo y tratar de incorporarlos a la ecuaci\u00f3n que decide acerca de nuestra conducta<\/strong>. El fracaso en la incorporaci\u00f3n de esta informaci\u00f3n pone en marcha conductas egoc\u00e9ntricas y generadoras de malestar en las personas con quienes convivimos.<\/p>\n<p><strong>Reducci\u00f3n de iniciativa e indiferencia emocional<\/strong> van habitualmente de la mano de lo que denominamos &#8220;apat\u00eda&#8221;. El \u00a0aplanamiento emocional evita el sufrimiento al paciente pero exaspera a las personas m\u00e1s cercanas. En algunos casos con buena capacidad de introspecci\u00f3n los pacientes tambi\u00e9n nos hablan de empobrecimiento en la generaci\u00f3n de contenidos mentales \u201cpor defecto\u201d, es decir, esa actividad mental que nos ocupa cuando no tenemos la intenci\u00f3n de hacer o pensar en nada en particular. A falta de evidencia emp\u00edrica, <strong>caben diferentes hip\u00f3tesis causales, si es el empobrecimiento y la hiporreactividad emocional la causa de los problemas conductuales; si en el origen est\u00e1 el debilitamiento de la actividad mental por defecto o si son simples correlaciones sin lugar para una causalidad lineal.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Algunos cambios conductuales parecen muy claramente determinados por cambios cognitivos f\u00e1cilmente medibles, es el caso del enlentecimiento y de las reacciones catastr\u00f3ficas<\/strong>. Parece sensato pensar que un enlentecimiento general en el procesamiento de la informaci\u00f3n tendr\u00e1 un correlato conductual del mismo tipo; una consecuencia muy com\u00fan es el <strong>aislamiento social<\/strong>: quienes lo padecen no son capaces de participar de las conversaciones entre varias personas, ya que se quedan atr\u00e1s en la comprensi\u00f3n y en la generaci\u00f3n de respuestas. Los d\u00e9ficits en memoria de trabajo, memoria inmediata, planificaci\u00f3n y resoluci\u00f3n de problemas pueden estar en el origen de la <strong>p\u00e9rdida de capacidades cotidianas previas<\/strong>. Cuando el paciente experimenta reiteradamente estos inesperados fracasos se pueden desencadenar <strong>reacciones emocionales agudas<\/strong>, de ansiedad y llanto, que es lo que conocemos como reacciones catastr\u00f3ficas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.informacionespsiquiatricas.com\/informe228\/files\/assets\/basic-html\/index.html#55\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-32808 size-full\" src=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/cambios-conductuales.jpg\" alt=\"cambios-conductuales\" width=\"606\" height=\"503\" srcset=\"https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/cambios-conductuales.jpg 606w, https:\/\/xn--daocerebral-2db.es\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/cambios-conductuales-300x249.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 606px) 100vw, 606px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nuestra conducta social est\u00e1 siendo continuamente alimentada y matizada por el feed-back que obtenemos del entorno<\/strong>. Pero toda <strong>esta actividad tiene un sustrato neuronal que tambi\u00e9n puede verse afectado en casos de lesi\u00f3n cerebral<\/strong>. Las lesiones en hemisferio derecho afectan de manera especial a distintas dimensiones de nuestra conciencia. Casi todos los casos de anosognosias, falsos reconocimientos y elaboraciones delirantes tienen su origen en lesiones del hemisferio no dominante.<\/p>\n<p>El esquema de la izquierda muestra <strong>mecanismos de generaci\u00f3n de alteraciones conductuales<\/strong> que pueden resultar \u00fatiles para adentrarnos en el territorio de su comprensi\u00f3n y su generaci\u00f3n. Por \u00faltimo y para terminar, las formulaciones de los conceptos de \u201ccognici\u00f3n social\u201d y de \u201cprocesamiento emocional\u201d que se van desarrollando en el estudio de otros trastornos neuropsiqui\u00e1tricos habr\u00e1n de ser trasladados a la realidad cl\u00ednica de los ictus.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El texto sintetiza un art\u00edculo publicado en el n\u00famero 228 de la revista Informaciones\u00a0psiqui\u00e1tricas que se centra en\u00a0la descripci\u00f3n de los trastornos emocionales y conductuales post-ictus. Entre los primeros destaca la depresi\u00f3n y se revisan los diagn\u00f3sticos diferenciales. 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